La verdad es que tener entre 16 y 25 años en los tiempos que corren no da muy buena imagen.
Somos la Generación Ni-Ni (o eso dicen los viejos), ni estudiamos ni trabajamos. Viajamos por la vida sin pena ni gloria, bebiendo litronas en bancos de los parques. No hacemos caso de nuestros padres ni les tenemos respeto.
Somos todo lo que la tele dice, el programa Generación Ni-Ni de la Sexta es un gran ejemplo de nuestra juventud de hoy en día (vaya desperdicio de juventud).
Si supierais lo que nosotros tuvimos que pasar
Yo a mi padre no le hablaba así
No tienes vergüenza niño
Antes las cosas iban bien, menuda juventud
Si volvieran los grises…
Yo creo que son frases que muchos hemos oído alguna vez en la vida, ya sean dirigidas a nosotros o por las señoras que… (cualquier grupo de Facebook me vale).
Pues yo ESTOY HARTA. Yo me mato a estudiar en una facultad en la que tengo que aguantar a muchos profesores arcaicos hablándonos de las clases magistrales y de lo incultos que somos. Cuando salga de la universidad con dos licenciaturas (si Dios quiere…) tendré que aguantar que se aprovechen de mí con el pretexto de que soy joven e inexperta.
Yo no voté la Constitución ¿y qué? Ni viví la represión franquista ni grité No pasarán. Mi primer recuerdo político es la Guerra de Irak, ni Pactos de la Moncloa ni OTAN ni entrada en la UE. Pero no por ello me preocupo menos por los problemas que tenemos ahora la juventud, que no son pocos. No por ello valoro menos la democracia.
Si antes de los treinta consigo un trabajo decente en el que se valore mi formación tendré mucha suerte. Del hecho de que soy mujer mejor no hablamos, porque no acabaría con la cantidad de trabas de más que tenemos.
El día que decida independizarme no podré, porque estaré en un trabajo de mierda de becaria y sin aval ninguno. Hipotecas ni de lejos. Pero claro, luego estamos en casa de papá y mamá chupando del bote hasta los 30…
Yo soy de la Generación Ni-Ni, estudio para poder trabajar. Ni vagueo ni me drogo, como el 80% de los jóvenes de este país. Basta ya de propaganda sensacionalista y de programas denigrantes para la juventud.
Quiero ver a los ingenieros de 24 años. Al fontanero de 20. A los médicos de 25. A los maestros de 22. A los abogados de 26. Empresarios, panaderos, politólogos, carpinteros, periodistas, albañiles, diputados… A los que trabajan y estudian, que somos muchos y cada uno de nuestro padre y de nuestra madre (los que ahora nos critican…)
Supongo que las cosas nunca cambian:
Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad.
Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.
Sócrates












