Sálvame, buen nombre para un programa en la franja horaria que Telecinco necesitaba salvar. Esta nueva emisión nos muestra unas mesas de devate presentada por el tomatero Jorge Javier Vázquez.
Tras probar con varios experimentos (como el enjendro se Las gafas de Angelino, o algo asi) Telecinco ha encontrado un nuevo diamante en bruto que explotar como hizo con el Tomate. Pero esta vez no se lo va a destrozar Se lo que hicisteis… por desgracia.
Este programa que hace las delicias de muchos y muchas durante la calurosa siesta veraniega es un completo caos. No se sabe a ciencia cierta si el presentador es Mermelada o es La princesa del Pueblo. El programa es impredecible, puede pasar de todo (ahora hasta meriendan y hablan con la boca llena, por si no era lo suficientemente dificil entenderlos) En fin, telebasura para muchos, entretenimiento para otros.

Es entonces cuando me planteo yo, ¿qué tienen los programas del corazón que tienen tanto éxito? Cuanto más morbo, más audiencia. ¿Qué tiene de interesante la vida de un mata-vacas o de una tonadillera? No llego a comprender como tiene más interés que las nuevas medidas del gobierno.
¿Quién sabe el nombre de todos los ministros del Gobierno? ¿Quién sabe quién es el novel de la paz? ¿o el Presidente de Grecia? Nadie.
La gente prefiere ver un programa en el que apenas se entienden a los colaboradores (o están gritando o hablando todos a la vez, o las dos cosas…) Ridiculizar a los famosos, sacar punta a que alguien vaya a la playa con sus hijos y fijarse en si tiene el culo caído o no… Son cosas habituales en este tipo de programas (llámense Sálvame, DEC, Tal cual o como sea)
No hay nada interesante en la tele, ni aunque la TDT tenga más canales… Voy a ver los documentales de la 2, a ver si duermo algo.
“Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle
en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse
a sí mismo en toda la vida…”
Quino












